He conocido a una mujer que me ha hablado de persona a persona, sin estridencias y sin fisuras, convencida de que es igual a mí, igual que tú, igual que nosotros. Me ha hablado de la igualdad entre mujeres y hombres desde el conocimiento original de esas palabras, desde la experiencia de quien ha vivido desde la desigualdad la lucha para conseguir un cachito de acercamiento hacia esa proclamada palabra. La igualdad que explica nace de su pasión por la vida, por cambiar las cosas, por mejorar la sociedad, por la politica. La mujer de la que hablo tiene la edad necesaria para poder confesar que ha vivido, y la exquisita bondad para querer compartir su ejemplo como demostración de lucha y de compromiso. Si os detuvieseis en su belleza os sorprendería su mirada cautivadora y la elegancia con la que camina, segura de que no puede pasar desapercibida. Nos ha hablado de las cuestas que ha tenido que subir para remontar las dificultades que como mujer ha tenido que superar como la primera aventurera en el continente desconocido de la igualdad entre mujeres y hombres, y creo que esas cuestas han sido muy pronunciadas y, a pesar de ese nivel de dificultad, no le ha faltado el oxígeno para seguir subiendo, escalando metas volantes, como en una gran escapada ciclista en solitario a través de un puerto de especial categoría.Quizás debamos seguir teniendo su amparo y descubrir tras sus rubiales cabellos el viento suave hacia la igualdad humana. Ayudemos entre todos a bajar las empinadas cuestas de la desigualdad...