jueves, 30 de septiembre de 2010

Ubuntu es La Roja

Nos hemos encontrado muchas veces en la acera de la gran avenida, tú a lo tuyo, yo a lo mío. Nuestros pensamientos se habrán cruzado estelarmente porque, a veces, has sonreído al cruzar el semáforo. Todo gira contagiado por la prisa, la falta de tiempo, la falta de entendimiento, la ausencia de empatía. Si llueve el conductor ensimismado nos empapa con el charco que la obra del plan E aun tiene que tapar. Cuando el sol aprieta no hay sombra donde cobijar nuestro espíritu esquelético de urbanidad porque faltan árboles en el bosque, como también faltan hombres en la humanidad. Quizá debamos aprender de otras tribus...
Allá en el sur de Africa las personas son ubuntu, quieren ubuntu, practican ubuntu. Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos, y que aumenta con el éxito, con el trabajo de los demás.
"Soy porque nosotros somos". Si practicáramos ubuntu en nuestra familia, en nuestra ciudad, en nuestro país, tendríamos humanidad para todos, reconciliación, solidaridad entre iguales, amistad. Ubuntu es la comunidad, el equipo está por encima del jugador. Como pasó en el Mundial de Fútbol: Ubuntu es La Roja.

lunes, 27 de septiembre de 2010

La costilla de adán

 Quizás en una próxima reforma del código penal haya que definir el suicidio de un varón como aquel acto por el que el sujeto activo se quita la vida después de asesinar a su esposa o compañera, con la agravante de hacerlo en presencia de sus hijos y con la atenuante de que, a pesar de ocurrir casi a diario, no provoca alarma social. No es posible entender qué razones impulsan a un individuo a cometer la barbaridad de matar a alquien a quien  ha amado, con la que ha compartido un proyecto de vida, con la que ha construido una familia,  han tenido hijos, y la quería para toda la vida... Si los seres vivos del planeta tuvieran la oportunidad de definirnos,  a los hombres,  si es que no lo han hecho ya en un lenguaje más inteligente que el nuestro, sin duda, nos podrían describir a los varones como seres pobres de espíritu, cobardes, sin corazón, de escasa capacidad para aceptar las dificultades que la vida genera, y sobre todo, unos verdaderos animales. Si es verdad que existe vida inteligente en otro planeta ahora comprendo porque es tan difícil que tengamos un encuentro en la tercera fase: están completamente avergonzados de que existamos en este Universo...

sábado, 25 de septiembre de 2010

El semáforo está en rojo.

Aunque la lluvia siempre nos incordia al paso por la avenida y esa sucesión de semáforos nos despierta sentimientos y vocablos desconocidos por la buena educación, al final de ella, con tu sombrero de feria y tu disfraz de temporada nos ofreces paquetes de pañuelos y olores de frutas embalsamados en su plástico. Tu sonrisa discrepa de tu piel, y tus manos nos saludan como en los filmes más americanos. Si a este mundo viniste para vivir te hemos engañado. Si en mi ciudad quisieras formar una familia no tengas esperanza de nuestra solidaridad para compartir tu sueño. Solo te ofrecemos una mirada fría tras algunas monedas de escaso valor. Pero aunque recuerdes en tus sueños el rugido de la pantera en esta sabana sin olor a canela, te quiero decir que quedan muy pocas posibilidades para los grandes cazadores, solo podremos ver la silueta delgada en el cielo de un grupo de buitres que giran y giran ...

jueves, 23 de septiembre de 2010

Que el tiempo no te cambie

Hoy, tras un ajetreado día de reuniones y encuentros, he disfrutado de la ilusión que transmite un gran amigo que quiere ser Alcalde de su ciudad. Qué locura debe padecer un ser humano para embarcarse en una aventura de tal calibre cuando el más normal de los mortales opina que los políticos son unos indeseables. Quizás sea por corregir aquella deficiencia en su barrio que comentó por la mañana tomando el café en el bar de siempre. O fue acaso al bajar del autobús que le llevó al centro y que le inspiró una idea para mejorar el transporte público. Fuera como fuese mi amigo sigue empeñado en cambiar y en hacer cambiar todo lo que gira a su alrededor. Su obstinación es inquebrantable y por ello anda convenciendo a propios y a extraños que podemos transformar nuestra sociedad. Y si lleva razón, y devuelve la ilusión a todos los que lo rodean y se ponen a trabajar en la misma dirección. El bibliotecario ordenará los volúmenes conforme a las entradas grabadas en los anaqueles. El sacerdote perdonará los pecados previo arrepentimiento colectivo. El panadero elaborará el alimento diario de todas las mesas. Puede que llueva incluso pero ya no hará falta. Todos y cada uno cumpliremos con nuestro cometido. Y el orden volverá a funcionar. Mi amigo quiere ser alcalde de su ciudad, no solo para que vuelva a imperar el orden, sino también para que nosotros recuperemos nuestro papel, nuestro cometido, nuestra misión: ser ciudadanos...