Nos hemos encontrado muchas veces en la acera de la gran avenida, tú a lo tuyo, yo a lo mío. Nuestros pensamientos se habrán cruzado estelarmente porque, a veces, has sonreído al cruzar el semáforo. Todo gira contagiado por la prisa, la falta de tiempo, la falta de entendimiento, la ausencia de empatía. Si llueve el conductor ensimismado nos empapa con el charco que la obra del plan E aun tiene que tapar. Cuando el sol aprieta no hay sombra donde cobijar nuestro espíritu esquelético de urbanidad porque faltan árboles en el bosque, como también faltan hombres en la humanidad. Quizá debamos aprender de otras tribus...
Allá en el sur de Africa las personas son ubuntu, quieren ubuntu, practican ubuntu. Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos, y que aumenta con el éxito, con el trabajo de los demás.
"Soy porque nosotros somos". Si practicáramos ubuntu en nuestra familia, en nuestra ciudad, en nuestro país, tendríamos humanidad para todos, reconciliación, solidaridad entre iguales, amistad. Ubuntu es la comunidad, el equipo está por encima del jugador. Como pasó en el Mundial de Fútbol: Ubuntu es La Roja.