sábado, 25 de septiembre de 2010

El semáforo está en rojo.

Aunque la lluvia siempre nos incordia al paso por la avenida y esa sucesión de semáforos nos despierta sentimientos y vocablos desconocidos por la buena educación, al final de ella, con tu sombrero de feria y tu disfraz de temporada nos ofreces paquetes de pañuelos y olores de frutas embalsamados en su plástico. Tu sonrisa discrepa de tu piel, y tus manos nos saludan como en los filmes más americanos. Si a este mundo viniste para vivir te hemos engañado. Si en mi ciudad quisieras formar una familia no tengas esperanza de nuestra solidaridad para compartir tu sueño. Solo te ofrecemos una mirada fría tras algunas monedas de escaso valor. Pero aunque recuerdes en tus sueños el rugido de la pantera en esta sabana sin olor a canela, te quiero decir que quedan muy pocas posibilidades para los grandes cazadores, solo podremos ver la silueta delgada en el cielo de un grupo de buitres que giran y giran ...

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